Despierta mi mente
y te haré volar alto.

4 sept 2013

Nunca queda tiempo para un 'nosotros'.

¿Qué es de mí, sin ti?

No sabes lo duro que es tener que vivir sin ti. Salir a la calle y que todo me recuerde a ti. Acordarme, también, de que ya no estás. Y notar tu ausencia como quien nota la lluvia caer sobre su cuerpo, empapando su ropa, en un precioso día gris de tormenta. 
Pasar delante de aquel lago y pensar en todas las tardes que nos tiramos en las pequeñas barcas azules en las que solíamos perdernos entre el agua. Andar por nuestro parque y recordar aquellos besos robados cuando nos tumbábamos en el césped recién cortado. Aspirar el agradable olor del tabaco y anhelar el sabor de humo de tus jugosos labios. Ver el atardecer y desear volver a vivir todas esas tardes en mi tejado, viendo como el sol bailaba lentamente por el cielo, hasta dejar paso en la pista de baile a la luna, con su precioso vestido blanco amarillento. Mirar el mar y ver tus ojos azules, con matices verdes, entre el agua. Recordarte cada vez que sopla el viento y me estremezco, como si me acariciara, como si fueras tú. Despertarme con los rayos de sol que se filtran a través de mi ventana y no con los rayos que calidez que contenía tu mirada. 
Y no poder más. No poder soportar que todo me recuerde a ti. No poder soportar esta opresión en el pecho.
No te echo de menos, echo de menos todo lo que vivimos. 
Echo de menos todo lo que no pudimos llegar a ser.

Tu y yo
podríamos haber llegado a ser 
más que tu y yo, 
pero solo fuimos
tu y yo. 

(Nunca queda tiempo para un 'nosotros'.)

18 ago 2013

Azken.

Qué triste es que en dos días alguien pase de ser la persona de tus ojos a la persona de tus hojas.
Porque escribir es como llorar. Y llorar es desahogarse.
Y desahogarse es estar ahogado con una soga.
La soga de la nostalgia.
Y la nostalgia al acordarme de él.
De sus brillantes ojos azules.
De sus jugosos labios bailando sobre mi piel.
De sus cosquillas con la lengua.
De sus dedos en mi espalda.
De sus llamadas por la madrugada, diciendo que me echaba de menos. 
De que me escribiese. De ser su musa. 
Pero, la nostalgia es nostalgia. Pasado.
Y no podemos quedarnos en la nostalgia del pasado.
Porque al final el pasado se va a pique.
Y acabamos yéndonos a pique con él.

12 ago 2013

Fin.




Y, de repente, todo acaba. Los pensamientos se paran. El cigarrillo se consume. El metro donde dos desconocidos juegan a enamorarse se detiene. Los corazones se congelan. El tiempo termina. Los sentimientos se desgastan con tanto roce. Las estrellas caen. Las sonrisas se apagan. Las promesas se rompen. Las lágrimas terminan en lo hondo de ese vaso que aplacó unos cuantos besos. La música finaliza y se acaba el espectáculo. 
Así, sin previo aviso, todo se estanca en el pozo sin fondo de unas lágrimas. 




9 jun 2013

Cartas viajando al abismo de mis recuerdos.

Querido x
(vamos a llamarte x
porque eres como una
incógnita para mí),
podría llenar esta carta
con un montón de chorradas
escritas con unos sentimientos
que tu jamás entenderías.
Por eso, voy a resumírtelo,
voy a decirte que me odio
más de lo que te odio a ti
porque no te puedo odiar
y lo pago odiándome a mí.
Y que toda esa tontería 
de sonrisas de pega 
son solo una coraza 
para que no finjas 
preocuparte por mí.
No nos engañemos, 
yo a ti no te importo 
(ni te voy a importar)
todo lo que tú me importas.
Y que es muy triste
eso de sustituir a la gente
que de verdad se preocupa por ti
por gente que no vale la pena.
Esta tal vez solo sea una carta más
que acabará en el abismo de mis 
recuerdos pero es necesario escribir 
cuando por dentro duele. 
Y que quizá tú no seas
el causante de mi muerte
pero me matas por dentro
cada vez que disparas con tus palabras.