Despierta mi mente
y te haré volar alto.

19 feb 2014

Siete vidas.

Te escribo para hablarte de todo esto. De todas esas cosas, esos pequeños detalles que has obviado y no deberías haber pasado por alto.
Decirte que lo hicimos mal. Ese concepto tan tópico que teníamos de querernos era monstruoso. Decirte que hay cosas que se entendían perfectamente sin tener que pronunciarlas en alto, pero no aprendiste a leer entre líneas. Decirte que el invierno compartido es aún más bonito. Decirte, una vez más, que llegaste tarde. No a ninguna de nuestras citas, no; en eso siempre eras puntual. Me refiero a expresar lo que sentías. Cada cosa tiene su momento, y tú nunca encontraste el adecuado para nada. Decirte que he tenido demasiada paciencia contigo y que espero que esto te sirva de lección para la próxima chica que se cruce en tu camino. Decirte que no puede ser todo a tu conveniencia. Ya ves, el amor tiene un reloj propio e indomable. 
Y decirte, por último, que voy a necesitar siete vidas, como los gatos;
una para quererte y las otras seis para olvidarte.

2 nov 2013

Noviembre.

No sé ni por qué te escribo ya... Supongo que esta vez lo necesito. Necesito decirte tantas cosas que no he sido capaz de decirte antes... Pero creo que ya es hora, porque dentro de poco no podré callármelo más y explotaré. Y no será agradable... Allá voy.
No puedo más. Te juro que ya no puedo. He llegado al límite. Seguir aparentando que todo está bien no es fácil, ¿sabes? Tampoco va tan mal, pero nada ha vuelto a ir bien desde ese once de noviembre. Todo es menos soportable desde que no estás. 
Desde ese día, he ido coleccionando tantos errores que ahora la vitrina está llena, y todos me parecen tan importantes que no soy capaz de tirar ninguno para hacerle hueco a los nuevos. El primer error fue no pasar página. Me he quedado anclada a nuestra historia, a la desgraciada y amarga historia de recordarte. El segundo error fue intentar reemplazarte cuando sabía perfectamente que nadie me haría sentir lo que sentí contigo. Que ninguno me iba a dar esa sensación de plenitud que me dabas tú. Chico por chico, me he ido dando cuenta de que me podrán atraer muchos, pero yo solo querré a uno. 
Y así, ha empezado a haber un enorme cúmulo de errores que se ha ido haciendo mayor día a día...
Debo decirte que conservo muy bien los malos momentos; todas las peleas, los insoportables celos, el orgullo por parte de los dos... Pero también guardo los buenos momentos; los besos, las dulces caricias, las tardes en mi casa, las noches en la tuya... (Estos los conservo en un bote de cristal marcado con la etiqueta "frágil", que son muy delicados y no quiero que terminen hechos añicos.)
Ojalá pudiera decirte que te he olvidado... Pero si fuera ese el caso no te estaría escribiendo con los ojos rojos, al borde de las lágrimas y con los labios apunto de vomitar todas las palabras que me he estado intentando callar durante casi un año. 
¿Por qué no te vas de mi mente también, si físicamente no estás conmigo? No lo entiendo. O no quiero entenderlo. Y es algo que me está matando. 
No voy a culparte de nada (salvo, tal vez, de no luchar por mí), pero la verdad es que la culpa es mía. Fui yo la que decidí terminar con todo, y ni te imaginas lo mucho que me arrepiento. 
No obstante, debo dejar de mirar al pasado con deseo. Ya no vale pensar en el "qué habría pasado si...". Ahora toca vivir sin ti, cargar con la culpa del error que fue dejarte ir. 
Siento nombrarte a ti, Noviembre, en vez de a él. Sin embargo, me hizo prometer no volver a mencionarle. Y yo, sumisa como siempre, acepté. 

14 oct 2013

Reflejos.

Hola, abuela. 
He vuelto a escribirte porque ya no sé qué puedo hacer. No confío en nadie, absolutamente nadie... Tan solo confiaba en ti, ¿sabes? Y tú ya no estás...
Siempre me quedará el poder escribirte, que no es poco, porque sé que vas a estar ahí para escucharme, a pesar de la barrera que nos separa. La barrera entre el sí y el no, el hoy y el ayer, la vida y la muerte. 

Intento culpar a cualquiera de todo lo malo que me pasa para intentar, al menos, no sentirme tan mal conmigo misma. Pero hace tiempo que, con dolor, descubrí que la única culpable soy yo. 
Sinceramente, no sé en qué momento empecé a adentrarme en toda esta mierda. Tal vez fue cuando comencé a odiarme. O quizás cuando sentí que el frío me arrancaba la piel, haciéndose un hueco por aquí dentro, y luego volvía a dejar mi piel en su correspondiente lugar..., pero no era lo mismo. O, a lo mejor, cuando oí las voces por primera vez. Ya sabes, ese sonido incesante y atormentante que me recuerda que no estoy sola. 
Debo confesarte que tengo miedo. Y ellas se alimentan de mi miedo, y no dejan de aumentar y aumentar hasta que no me dan espacio para nada más. Me repiten una y otra vez que no se van a ir, que ellas no me van a dejar... Y yo solo quiero que cesen, que se callen y me permitan vivir tranquila. 
¿Qué debo hacer, abuela? ¿Qué se supone que debo hacer cuando me he bebido hasta la última gota de estabilidad que me quedaba? 
Lo único que sé es que estoy cayendo... Me estoy hundiendo y no puedo hacer nada para evitarlo. 
En cualquier momento voy a tocar fondo porque llevo demasiado tiempo dentro de este pozo. Confío en que puedas sacarme de ahí abajo, porque se me han agotado los comodines para volver a subir y cuánto más cerca estoy del abismo, más alto y mejor se las oye. Y te juro que ya no puedo más...
Espero que me entiendas. O mejor será que no lo hagas, porque si lo haces es que a ti tampoco te ha ido bien.

Gracias...

16 sept 2013

Anymore.

Te preguntaría mil cosas. Pero tú no me responderías.
Te escribiría mil veces. Pero tú no me leerías.
Te daría mil besos. Pero tú no me corresponderías.
Te dejaría volver una vez, solo una vez. Porque tengo el corazón hecho novecientos noventa y nueve pedazos, y no creo que soporte hacerse añicos mil veces más. No creo que pueda romperse ni una vez más sin que termine habiendo daños mayores.

Lo jodido es que yo lo dejaría todo por ti, y a ti te daría igual. Porque en el fondo siempre te he dado igual. Pero claro, es mucho más fácil engañarse y jugar sin piedad al juego de aparentar. De aparentar amor. De aparentar algo que nunca has sentido. Porque no sabes querer. Ese es tu defecto. A la mínima que alguien te demuestra que te quiere, coges tus cosas y te vas. Mas, esta vez te has dejado algo: A mí. 
Yo era tuya... Y me has dejado aquí.

Sigo sin entender nada. 
Absolutamente nada. 
Y siempre me han dado miedo los 'nada'.
(En mi cabeza solo se repite el 'ya no hay nada, nada, nada...'
Y tengo miedo.
Y tú no estás para quitarme este miedo al vacío, este miedo a que todo se resuma en un final de algo que no empezó).

13 sept 2013

Mamá.

Lo siento, mamá... Te prometí que no volvería a pasar. Y, te juro, que lo he intentado. De verdad.
Me prometí a mí misma no volver a hacerlo la primera vez que te vi llorar frente a la ventana. Me prometí que no volvería a ser tan jodidamente egoísta y que pensaría en la gente que me quiere antes de hacerlo otra vez. Me prometí que no volvería a hacerte llorar nunca más. Me prometí que todo cambiaría. Me prometí que dejaría de odiarme. Me prometí que dejaría de darme asco. Pero no he podido. No he podido más con toda esta mentira. 

(No llores...).

Todo es demasiado difícil, ¿sabes? No quiero decir que todo me va mal, porque no es cierto, porque nada puede ir mal si tú me quieres. Pero nada va bien, mamá. 
Intento ser feliz, tal y como me dijiste. Aunque... Ya sabes como es esto. 
No sé cual es el problema. Lo he estado pensando muchas veces. Y puede que el problema sea yo. Puede que siempre haya sido yo el problema. No lo sé.
Solo te escribo esto para pedirte perdón, porque sé que soy una mala hija al hacerte pasar por toda esta mierda. Te mereces algo mejor... 
Pretendo que tú seas feliz, ¿lo sabes, verdad? Y las dos sabemos que te sería más fácil ser feliz si yo no hubiese nacido. A pesar de que me digas que soy lo mejor de tu vida.

Como dijo J. Marqués...
Perdóname mamá, por todo, 
sabes que vivo en tus ojos
por eso caigo con tus lágrimas.

(Cuánto vivo en tus ojos, entonces...)

Perdón. 
Sabes que te quiero. 
Y gracias.
Adiós, mamá.
Hasta siempre.