Despierta mi mente
y te haré volar alto.

12 jun 2018

Donde los árboles cantan...

Sácame de la metrópoli,
donde esta capital no me perturbe,
más de la urba que de urbe,
cuando estoy en la villa brillo más que Deneb,
aunque esté lejos y no me veas venir.
Ante ti soy como un licántropo en plenilunio,
sufro la transformación pero ya ha llegado junio,
desde febrero no sale luna llena,
y ahora me siento plena...,
tan entera, tan eterna, tan mía.
Quiero regresar adonde los árboles cantan,
llévame al Gran Bosque,
dile que no me busque...
que persigo las voces...
Él es mi Uri, yo soy Viana,
"adiós, te quiero", me dijo antes de irse,
yo lamentándome frente a sus raíces,
pero ya no lloro,
porque estas letras curan mis cicatrices...
Cambio días grises por gramos de alma,
el diablo ansía hacer más de una changa...


4 jun 2018

Piccola principessa


Cuántas manos dispuestas a tocarte
y qué pocas a sostenerte.
Yo te sostengo
como si te tuviese en un pedestal.
Vuela alto hermana, yo protegeré tus alas.
Estaré a tu lado cuando te hundas en el pozo
y cuando asciendas al cielo.
Sé libre, escapa de todos esos estereotipos
y de todos esos pensamientos que te han inculcado.
Sé libre, y no me refiero a que vueles como los pájaros
que ves a través de tu ventana,
sino te sugiero que despejes tu mente de paja
y seas libre de juicio.
No dejes que nadie te eclipse,
eres mejor que todos ellos.
Sabes ver con el alma y no con los ojos.
La vida te ha enseñado a crecer antes de tiempo,
pero yo he visto a tus ojos convertirse en mares.
Sé feliz, porque tú eres la dueña de tu propio destino,
y no te dejes arrastrar por quién no quiere verte en la cumbre.

16 abr 2018

Amours toxiques


Solo he amado una vez, la primera, la más auténtica; sin límites.
Solo he amado una vez, con todo el alma, el corazón,
y muy a mi pesar, con la cabeza y la razón ausentes,
apagadas, fuera de cobertura y en modo avión.
Llegaste a mí como la primera risa de un bebé,
con un cierto toque de magia, de confidencialidad, de inocencia.
Llegaste a mí en enero, fuiste el calor de mi frío invierno.
No fuiste la llama de la que todos los enamorados hablan,
sino más bien un volcán en erupción
llevándose a su paso todo lo que hubiese por delante.
Febrero a la vuelta de la esquina y tú tan ardiente como el primer día.
Llegó marzo y nuestra relación florecía como las amapolas del campo.
Después abril y partimos su tiempo entre llorar y reír.
Mayo, sus rayos de sol y sus besos bajo él.
Se presentó junio; yo ansiosa por sus días de claridad
pero me atrapó como el tsunami de Samoa, a contracorriente.
Continuó julio, sus largos días,
sus vientos del sur arrastrando el cálido y seco aire del Sahara,
¡cómo si no tuviese suficiente en este eterno
Agosto tuvo la culpa de todas esas luchas.
Setiembre, equinoccio de otoño...
¿Se puede pasar del calor al frío viviendo en Domo Fuji?
Seguí marchitándome en octubre
y los pájaros de mi cabeza migraban
en busca de lo perdido y de lo soñado.
Las dudas de noviembre y el frío interno de siempre.
Diciembre, con sus nieblas y nubes,
la última fruta y la primera flor,
dame calor y dejemos a un lado el dolor.
Enero, claro y heladero,
enfados pasajeros.
Febrero, nuestro mes, el más corto y el más ruin.
Marzo varía siete veces al día,
nosotros seguimos con nuestra monotonía.
En abril, aguas mil; tus palabras como un misil.
Se preparó mayo para lo que le deparaba junio:
te pusiste delante de mí sin dejarme brillar como en un novilunio.
No tenía fuerzas en julio y dejaste de ser mi refugio.
Agosto y setiembre no duran para siempre,
y tampoco puedes sembrar donde ya está plantado.
Mi corazón heló como una noche de octubre
y terminaron todas esas incertidumbres.
No supe si guardarlas en un baúl
o enterrarlas en el ataúd de las costumbres.
Dejé de sentir por él
y me apropié de todo ese amor desinteresado
que le había regalado.
Esa fría noche de invierno me di cuenta
de que siempre había temido a la soledad,
pero que peor era estar con alguien que te haga sentir solo.
Seguí floreciendo en octubre,
exótica y extraña como un hibiscus.
Volé de flor en flor como las abejas en pleno noviembre,
pero el melifluo zumbido de mis alas
me hizo regresar a la colmena.
Diciembre fue el mes de volver a lo conocido,
de buscar mi cobijo.
Pero llegué a él y me percaté de que se había hundido.
Intenté reconstruirlo en enero, pero
¿cómo se repara un corazón triste
cuando el tuyo está hecho pedazos por su culpa?
Febrero fue el último, el definitivo.
No podía darle lo que él necesitaba
porque había arrasado con todo lo bueno
que se hallaba en mí.
No sé qué final tiene esta carta,
menos mal que sí lo tuvo nuestra historia.

Gracias por enseñarme que el verdadero amor
empieza en uno mismo.

19 oct 2017

415



Gracias por ser ese rayo de luz
que se ve al final del túnel.
Gracias por ayudarme a salir
de este laberinto mental.
Gracias por hacerme ver un puente
donde yo veía un barranco.

18 nov 2016

Lealtad

No quiero un amor que me consuma.
Quiero un amor que me mantenga viva,
que me haga feliz,
que me proteja,
que me demuestre,
que sea fiel,
que sea confidente,
que sea de verdad.
Quiero lealtad
y sentirme segura.
Quiero un amor
que me llegue al alma.

Quiero todo eso
ahora
y para siempre.